Cuatro días al límite en Escuela SAMU

Fuego, humo, sirenas, escombros y disparos. El equipo de docentes de Escuela SAMU ha vuelto a dar todo de sí mismo para poder ofrecer a sus alumnos la mejor formación posible en el campo de las emergencias sanitarias. El resultado ha sido una acampada de cuatro días de duración en los que el trabajo duro y la convivencia han sido los principales protagonistas.

Esta acampada se desarrolló ente el 16 y el 19 de mayo en los terrenos del antiguo complejo hospitalario de San Pablo, en Sevilla, unas instalaciones abandonadas y derruidas donde los alumnos pueden poner en práctica todo lo aprendido a lo largo del año a través de diversos ejercicios y simulacros.

En las jornadas participaron los alumnos del Máster de Enfermería en Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria (UECAH) de SAMU y la Fundación CEU San Pablo Andalucía, y los estudiantes de segundo año del ciclo de FP en Técnico de Emergencias Sanitarias (TES), además de un nutrido equipo de docentes con una amplia experiencia en este tipo de ejercicios: Miguel Ruiz, Lidu Díaz, Thomas Couyotopoulo (director de Escuela SAMU), Andrés Rodríguez, José Antonio Rodríguez, Cristian Estévez, Manuel Ángel Andrade, María Soto, Francisco Cebrián y Alexander Fernández.

Así, a lo largo de estos cuatro días, se llevaron a cabo talleres de medicina táctica, coordinación de puesto de mano, técnicas de rescate en entorno urbano, gestión de crisis, gestión de incidente con múltiples víctimas y autoprotección, entre otros.

Estos ejercicios no sólo se celebraron durante el día, el programa de actividades también contemplaba un complejo ejercicio durante la madrugada del 18 al 19 de mayo. Según apuntan responsables de la escuela, este ejercicio nocturno consistió en un circuito con seis escenarios distintos “bastante complejos y con numerosos medios visuales y auditivos que dificultaban la labor de los participantes”. Todo ello, en un edificio en ruinas.

Los alumnos tenían que solventar los problemas que se les planteaban en los diferentes escenarios. En el primero de ellos, los participantes tenían que asistir a una víctima que había recibido un disparo, pero el tirador seguía activo. En el segundo escenario había un paciente atrapado con un miembro aplastado. En el tercero, los alumnos tenían que hacer frente a un sujeto agresivo que estaba bajo los efectos de las drogas. En el resto de los escenarios del circuito los participantes se encontraron con una persona ahorcada, un apuñalado que aún tenía el arma clavada y un quemado.

“Teníamos como objetivo elevar la complejidad de la simulación para que los alumnos pudieran poner en práctica todo lo aprendido y profundizar aún más en su formación”, explica el enfermero Andrés Rodríguez, uno de los docentes que participó en la acampada. “En general, la experiencia ha sido muy buena, los alumnos se han ido con muy buenas sensaciones a pesar del cansancio, la falta de comodidades o la presión recibida”, continúa el profesor.

‘Aprende haciéndolo’ es el lema que ha caracterizado a Escuela SAMU desde sus inicios a finales de los 80 y que sigue vigente hoy más que nunca. Al igual que todo SAMU, la Escuela quiere ser sinónimo de calidad, en este caso, aplicada a la formación de profesionales en activo y de futuros profesionales sanitarios y de las emergencias, siempre a través de la práctica y la experiencia como base formativa.

“En Escuela SAMU, uno no se saca un curso, lo supera y lo consigue, porque los instructores de ayer y de hoy no regalan nada, ni en los aspectos teóricos ni mucho menos en los actitudinales y prácticos. Las profesiones de emergencias son vocacionales y deben serlo porque, en los momentos difíciles, la formación, capacidad y actitud del profesional marcan la diferencia y, en algunos casos, es lo que permite salvar vidas”, comenta Thomas Couyotopoulo, director de Escuela SAMU. “La metodología y las exigencias marcan a los alumnos, y los profesionales del sector lo notan. No es raro que a un antiguo alumno de nuestra Escuela le digan en su trabajo ‘¿Tú te has formado en SAMU, verdad?’. Este comentario se ha dicho incluso en un hospital de Barcelona en una conversación sobre enfermeros de nuestro Máster que dejan el listón alto con su actitud, su eficacia y la famosa ‘reactivación’ (ordenar, limpiar y verificar el material después de su uso, factor clave para garantizar su completa efectividad para la siguiente activación)”.

Novedades para el curso 2022-2023

Escuela SAMU ya calienta motores de cara al curso 2022−2023. El centro formativo, ubicado en el término municipal de Gelves, ha ampliado su oferta académica y para el nuevo ejercicio ofrece importantes e interesantes novedades, haciendo gala de uno de sus mayores valores: una metodología multisensorial y vivencial que marca la diferencia.

El equipo directivo del centro ha trabajado con intensidad en los últimos meses para poder ofrecer a partir de septiembre hasta cinco nuevos cursos, que se suman a la oferta académica ya consolidada de la escuela. Estos nuevos ciclos de Formación Profesional son: Técnico en Emergencias y Protección Civil (Grado Medio), Técnico Superior en Coordinación de Emergencias y Protección Civil (Grado Superior), Técnico Superior en Anatomía Patológica y Citodiagnóstico (Grado Superior), Técnico Superior en Dietética (Grado Superior) y Técnico Superior en Documentación y Administración Sanitarias (Grado Superior).

Una escuela viva

“En Escuela SAMU nos comprometemos con la excelencia en la enseñanza. Fomentamos la investigación, la innovación y el desarrollo como medio para el crecimiento continuado de nuestra escuela. Garantizamos la calidad en la enseñanza creando una escuela viva, innovadora, abierta a los cambios, a las necesidades del momento y a la búsqueda continua de la mejora”, explican desde el centro formativo situado en Gelves. “Además, nuestros alumnos adquieren un papel activo en su formación, asimilando estrategias de resolución de problemas en situaciones de estrés, de trabajo en equipo multidisciplinar y trabajando sobre procedimientos actualizados. La formación más exigente tiene como fruto a los profesionales mejor preparados”.

Cinco nuevas titulaciones en Escuela SAMU

Escuela SAMU ya calienta motores de cara al curso 2022−2023. El centro formativo, ubicado en el término municipal de Gelves, ha ampliado su oferta académica y para el nuevo ejercicio ofrece importantes e interesantes novedades, haciendo gala de uno de sus mayores valores: una metodología multisensorial y vivencial que marca la diferencia.

El equipo directivo del centro ha trabajado con intensidad en los últimos meses para poder ofrecer a partir de septiembre hasta cinco nuevos cursos, que se suman a la oferta académica ya consolidada de la escuela. Estos nuevos ciclos de Formación Profesional son: Técnico en Emergencias y Protección Civil (Grado Medio), Técnico Superior en Coordinación de Emergencias y Protección Civil (Grado Superior), Técnico Superior en Anatomía Patológica y Citodiagnóstico (Grado Superior), Técnico Superior en Dietética (Grado Superior) y Técnico Superior en Documentación y Administración Sanitarias (Grado Superior).

La titulación del Grado Medio en Técnico en Emergencias y Protección Civil permite a sus alumnos acceder a puestos de trabajo del sector de servicios de extinción de incendios forestales y apoyo en contingencias del medio natural y rural, prevención y Protección Civil, así como en los servicios públicos de atención de emergencias y cuerpos de bomberos, en administraciones públicas y privadas.

Este ciclo de grado medio está enfocado a la escala básica de los servicios de bomberos o de acceso al cuerpo de bomberos. Las labores que van a desempeñar en el plano laboral son más prácticas que en el ciclo superior. Se trata de la escala básica de: los servicios de bomberos, otros cuerpos de bomberos y servicios, personal de protección civil, personal de operaciones, etcétera.

En esta misma línea, SAMU oferta para el próximo curso el Grado Superior en Técnico en Coordinación de Emergencias y Protección Civil. Esta titulación permite acceder a puestos de trabajo en el entorno de protección civil y emergencias, en los servicios estatales de protección civil, unidad militar de emergencias, en servicios autonómicos, supramunicipales y municipales de protección civil y emergencias, en organizaciones de atención humanitaria en emergencias y catástrofes, y en áreas de extinción de incendios en empresas privadas.

Este ciclo está enfocado a la escala ejecutiva, a las tomas de decisiones grupales y a preparar a los mandos intermedios para desempeñar otras funciones que se ejercen en los servicios como inspección, planificación y otras labores específicas que se realizan en los servicios de bomberos.

Escuela SAMU es el primer y único centro privado y público de Sevilla homologado por la Consejería de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía para impartir estos ciclos de FP de la familia profesional de Seguridad y Medio Ambiente que se incorpora a los ya existentes en la escuela.

Por otro lado, las competencias del ciclo de FP en Técnico Superior en Anatomía Patológica y Citodiagnóstico incluyen procesar muestras histológicas y citológicas, seleccionar y hacer la aproximación diagnóstica de citologías ginecológicas y generales, y colaborar en la realización de necropsias clínicas y forenses, de manera que sirvan como soporte al diagnóstico clínico o médico-legal, entre otras habilidades.

Las personas que obtienen este título ejercen su actividad en el sector sanitario, en organismos e instituciones del ámbito público y en empresas privadas, en atención especializada y en centros de investigación. Con este ciclo, el alumno obtendrá, además, puntos adicionales para la bolsa de empleo público para la categoría de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería.

Otro de los ciclos que oferta SAMU para el curso 2022−2023 es el de Técnico Superior en Dietética. Esta titulación permite acceder a puestos de trabajo del sector sanitario público o privado tales como dietista, técnico en dietética y nutrición, responsable de alimentación en empresas de cátering, técnico en higiene de los alimentos, consultor en alimentación y educador sanitario.

Las competencias de un Técnico Superior en Dietética incluyen elaborar dietas adaptadas a personas y/o colectivos y controlar la calidad de la alimentación humana, analizar sus comportamientos alimentarios y sus necesidades nutricionales, programar y aplicar actividades educativas que mejoren los hábitos de alimentación de la población, bajo la supervisión correspondiente o determinar la calidad alimentaria e higiénico sanitaria de los alimentos aplicando técnicas analíticas sencillas.

Por último, con el ciclo de FP de Técnico Superior en Documentación y Administración Sanitarias, los alumnos que logren el título obtendrán puntos adicionales para la bolsa de empleo público para las categorías de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería y celador conductor.

Las competencias de un Técnico Superior en Documentación y Administración Sanitaria incluyen definir y organizar procesos de tratamiento de la información y documentación clínica, extrayendo y registrando datos, codificándolos y validando la información, garantizando el cumplimiento de la normativa, así como intervenir en los procesos de atención y gestión de pacientes y de gestión administrativa en centros sanitarios.

Estos nuevos títulos dan acceso directo a enseñanzas universitarias como Enfermería o Fisioterapia.

Además de estos nuevos ciclos, Escuela SAMU oferta para el próximo curso otros ciclos ya consolidados en este centro de la familia profesional de la Sanidad y Servicios Socioculturales y a la Comunidad como el Grado Superior en Técnico en Integración Social, el Grado Medio en Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería o el Grado Medio en Técnico en Emergencias Sanitarias (en la modalidad presencial y semipresencial).

La oferta de posgrados se amplía con los cursos de Experto en Cuidados de Enfermería en Hospitalización y Centros Sociosanitarios y Experto en Atención Integral en Salud Mental sumados a los ya consolidados y reconocidos; Máster en Emergencias Médicas; Máster en Emergencias Pediátricas; Máster de Enfermería en Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria.

Escuela SAMU es el mayor complejo europeo en simulación sociosanitaria y de emergencias. Es un centro educativo innovador que potencia el aprendizaje a través de la experiencia real del alumno. Cuenta con unas instalaciones de más de 17.000 metros cuadrados con numerosos escenarios de intervención en emergencias.

Compromiso de excelencia

“En Escuela SAMU nos comprometemos con la excelencia en la enseñanza. Fomentamos la investigación, la innovación y el desarrollo como medio para el crecimiento continuado de nuestra escuela. Garantizamos la calidad en la enseñanza creando una escuela viva, innovadora, abierta a los cambios, a las necesidades del momento y a la búsqueda continua de la mejora”, explican desde el centro formativo situado en Gelves. “Además, nuestros alumnos adquieren un papel activo en su formación, asimilando estrategias de resolución de problemas en situaciones de estrés, de trabajo en equipo multidisciplinar y trabajando sobre procedimientos actualizados. La formación más exigente tiene como fruto a los profesionales mejor preparados”.

Escuela SAMU es un centro homologado por la Junta de Andalucía, cuenta con convenios de colaboración con importantes instituciones y empresas y es el único centro docente de Andalucía con más de 80 centros de trabajo propios en España y en el extranjero, y que cuenta con bolsa de trabajo interna. En el último curso, la tasa de inserción laboral de los alumnos de Escuela SAMU fue del 92%.

Escuela SAMU: Figurantes de lujo en mitad del terremoto

Un terremoto de 6,9 grados ha sacudido el municipio de Gelves poco antes de las diez de la mañana. Las edificaciones más grandes de la localidad han sufrido importantes daños. Se desconoce aún el número exacto de heridos y si hay víctimas mortales. El presidente de España se está desplazando en estos momentos hasta la zona de impacto para inspeccionar los posibles daños materiales y apoyar a los vecinos en estos duros momentos. El seísmo se originó a 131 kilómetros de profundidad, lo que redujo su poder de destrucción en la superficie pero amplificó el alcance de su onda sísmica. Las cámaras de la televisión local, GelvesTV, han captado cómo numerosas personas intentan rescatar sus pertenencias de entre los escombros de sus viviendas, algunos de ellos entre lágrimas.

Esta es la información que facilitaba un periódico digital ficticio, los únicos datos con los que contaban los alumnos de Escuela SAMU que participaron el 24 de febrero en el simulacro bautizado como Operación Skye.

En esta actividad participaron alumnos del Máster de Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Ayuda Humanitaria de SAMU y la Fundación CEU San Pablo, además de estudiantes de los ciclos de FP de Técnico en Emergencias Sanitarias (TES) y Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE), con el objetivo principal de trabajar en equipo y mejorar la coordinación entre los diferentes puestos de trabajo, la disciplina, la tomar de decisiones en situaciones de estrés, el autoconocimiento y, sobre todo, respetar a los compañeros.

Como novedad, los alumnos de Escuela SAMU tuvieron unos figurantes de lujo, un grupo de 14 usuarios de la Residencia San Sebastián, de Cantillana (Sevilla), especializada en la atención de personas con discapacidad intelectual y gestionada por Fundación SAMU. Estas personas participaron en el ejercicio interpretando el papel de víctimas. El grupo llegó a la escuela en autobús a las nueve y media de la mañana e, inmediatamente, fueron maquillados y caracterizados para que sus heridas ficticias fueran lo más reales posible.

Estos chicos se mostraron en todo momento encantados de participar y de ayudar a otras personas a mejorar su formación. Un claro ejemplo de inclusión e integración.

El simulacro se desarrolló tanto en las instalaciones de Escuela SAMU como en los edificios que se encuentran en estado de abandono detrás de la escuela. “Este tipo de actividades proporcionan a los participantes una gestión y preparación profesional de la esfera psicológica, física, técnica y actitudinal. Este ejercicio está diseñado para poner al límite las capacidades personales de los participantes, tanto individualmente como colectivamente, aprender el desarrollo de competencias y habilidades que pondrán a prueba las aptitudes y actitudes del alumnado y aprender a aplicar destrezas en condiciones extremas. A su vez, también permite adquirir conocimientos para la superación de las limitaciones y cómo afrontar el estrés en situaciones hostiles”, apuntan desde la escuela.

“Para la realización de una intervención eficaz es necesaria la gestión y coordinación de los diferentes equipos multidisciplinares. Esto requiere un liderazgo de forma jerárquica, por lo que el simulacro cuenta con un gabinete. Gestionar grandes grupos de personas requiere entrenamiento y compromiso por parte de los equipos, teniendo en cuenta las dificultades del terreno y del ambiente”, continúan fuentes de Escuela SAMU.

En la emisión del aviso de emergencia sanitaria, se dio parte de una zona urbanizada donde varios edificios habían sufrido daños estructurales y múltiples víctimas requerían atención inmediata. En primer lugar, un conjunto de equipos de emergencias se desplegó desde el punto de reunión adyacente al hospital, donde se les comunicó la proyección de la operación. Después, se produjo una primera aproximación por parte de un Vehículo de Intervención Rápida. Este equipo estaba formado por el mando de la misión y su equipo correspondiente.

Tras asegurar la zona y llevar a cabo la solicitud de intervención a los equipos de rescate, todas las personas involucradas en el ejercicio participaron de inmediato en la zona de impacto para efectuar la asistencia y rescate de las víctimas, los cuales estaban apoyados por una dotación de tres ambulancias para el traslado de pacientes al hospital referente.

Una zona de triage y un equipo responsable de la misma, así como un puesto de mando, se desplegaron junto a la zona de impacto.
Durante el simulacro, por otro lado, se produjeron explosiones de gas y recidivas del terremoto de forma aleatoria, provocando bajas entre los rescatistas.
Una vez se colapsó el hospital referente, los equipos que se encontraban en la zona base tuvieron que desplegar y abastecer un segundo punto de recepción de víctimas. El simulacro llegó a su fin una vez fueron rescatadas y atendidas todas las víctimas.

“Nuestra formación no se ha visto resentida en ningún momento a causa de la crisis sanitaria. Seguimos desarrollando simulacros y ejercicios de alta calidad. Es más, estamos convencidos de que ahora nuestra formación es más necesaria que nunca. Debemos preparar a nuestros alumnos lo mejor posible para que estén preparados para actuar en situaciones extremas como la que hemos vivido”, señalan los responsables de Escuela SAMU.

Según explican desde el centro formativo, los ejercicios de estas características son “muy positivos para médicos, enfermeros, técnicos en emergencias y auxiliares de enfermería, ya que aprenden a trabajar en equipo y a asistir todo tipo de emergencias”.

Según explica Andrés Rodríguez, profesor de Escuela SAMU, los TES están acostumbrados a seguir pautas y órdenes de otros profesionales del sector y no a darlas ellos. Sin embargo, en un escenario real, si ellos son los profesionales más antiguos o los primeros en llegar al punto de impacto, serán los encargados de coordinar la crisis y los diferentes trabajos. Por esta razón, la filosofía de Escuela SAMU es preparar y formar a los futuros profesionales sanitarios para enfrentarse de forma eficaz a cualquier escenario posible.

XI Olimpiadas Sanitarias para TES de SAMU: La gran competición de las emergencias

Los alumnos de Técnico en Emergencias Sanitarias de la Escuela SAMU (tanto los matriculados en la modalidad presencial como en la semipresencial) y profesionales invitados de distintas empresas del sector participaron el 28 de enero en las XI Olimpiadas Sanitarias para TES que organiza SAMU, una singular competición que se celebra desde 2014 y que se han convertido en una marca de la casa.

Este evento académico deportivo consiste en una serie de pruebas en la que los alumnos y profesionales, divididos en equipos de tres personas, deben poner a prueba todas sus habilidades para saldar dichos ejercicios. Con ello, lo que se consigue es demostrar todo lo aprendido, ser capaz de trabajar con los distintos tipos de profesionales y tener una gran experiencia. Su fin es impulsar el trabajo en equipo de futuros profesionales en situaciones hiperrealistas y en competencia.

Entre las cualidades que deben demostrar se encuentran: control de estrés, del miedo, dotes de mando, capacidad para tomar decisiones, controlar las emociones durante situaciones de crisis, manejo y conocimiento de técnicas sanitarias específicas, entre otras. Todo esto unido a una serie de valores humanos como es el trabajo en equipo, la educación, el respeto y el compañerismo.

El día 28 de enero se celebraron las pruebas eliminatorias en la que participaron ocho equipos de tres miembros cada uno, y el 4 de febrero se llevó a cabo la final entre los equipos con las tres mejores puntuaciones de las eliminatorias.

El primer día, los participantes recorrieron un circuito donde todos los grupos pasaron por un total de siete pruebas teórico-práctico, simultáneamente y rotando secuencialmente por todas las pruebas, con una parada de 30 minutos. La duración total del circuito fue, aproximadamente, de cuatro horas.

Estas siete pruebas consistían en realizar una RCP (Reanimación Cardiopulmonar) por equipos; atender un caso de SVA (Soporte Vital Avanzado) de alta complejidad en los que debían utilizar habilidades de acercamiento y contención verbal (prueba de apoyo psicológico); identificar y solucionar problemas mecánicos en un vehículo rápidamente; asistir a un escenario que ponía en riesgo su seguridad sin descuidar al paciente ni al agresor (prueba de IMV/ambiente hostil); también se evaluó la capacidad del equipo para resolver un caso propuesto y lograr salir de la habitación (Escape Room); demostrar habilidades de conducción con carga y en circunstancias particulares; y cruzar una pista de obstáculos que demuestra la capacidad física del equipo.

Los tres equipos con la mejor puntuación pasaron íntegros a la final, así como los tres miembros de cuarto grupo con mejor calificación. Este último plantel se desintegró y sus miembros pasaron a formar parte de los otros tres equipos de manera individual. De este modo, los grupos de la final, en lugar de tres miembros, contaron con cuatro personas cada uno.

La final, según explica el enfermero y docente Andrés Rodríguez Holst, responsable de la actividad, también consistió en un recorrido, pero, a diferencia de la eliminatoria, donde dos equipos tenían 20 minutos para resolver cada prueba y no podían pasar la siguiente hasta que transcurriera este tiempo, en la final, ganaba aquel grupo que antes llegara a la meta tras completar las diferentes pruebas en el menor tiempo posible. Mecánica, conducción, evacuación de víctimas de un vehículo siniestrado, RCP…

El equipo ganador fue el formado por Manuel Fernández Largo, Francisco Javier Domínguez, Pablo Lombardo y Rafael Álvarez, todos ellos alumnos del segundo curso de TES en la modalidad presencial. Este grupo participará en octubre en las olimpiadas nacionales que se celebrarán en Calatayud (Zaragoza). Esta competición nacional tiene lugar cada dos años. A este evento también acudirá el equipo de exalumnos de SAMU que ganó las olimpiadas de la Escuela que se celebraron el año pasado.

“Las olimpiadas nacionales de 2020 y 2021 se suspendieron a causa de la pandemia del Covid-19, por lo que las últimas se celebraron en 2018. Aquel año, los dos equipos de SAMU que participaron quedaron en primer y tercer lugar”, cuenta Andrés Rodríguez. El evento, que congrega a profesionales sanitarios, bomberos y otros especialistas del sector de las emergencias de toda España, está organizado por la Unidad Rescate Extrahospitalaria Multidisciplinar de Emergencias (UREM) y se centra en el desarrollo de actividades de rescate y evacuación de víctimas, principalmente.

Aquel equipo de SAMU que ganó en 2018 la V edición del Gran Prix de las Emergencias estaba formado por Thomas Couyotopoulo (hoy, director de Escuela SAMU), Noelia Luque, Coral Espadero y Francisco Díaz, tres graduados en Técnico de Emergencias Sanitarias (TES) y una enfermera del Máster en Atención Prehospitalaria, Catástrofe y Acción Humanitaria de SAMU y la Universidad de Sevilla. Estos terminaron el circuito en 1 hora y 14 minutos (el tiempo máximo eran dos horas). El segundo equipo de SAMU, que logró la tercera posición, lo constituyeron José Carlos León, Virgilio Sánchez, Vanesa Peinado y Ángel Flores de la Fuente, todos, entonces, alumnos de segundo año del grado superior en TES de la Escuela SAMU. Estos completaron las seis pruebas del circuito en 1 hora y 21 minutos. El segundo premio fue para un equipo procedente de Andorra del ámbito prehospitalario.

En total participaron 10 equipos de entre cuatro y cinco miembros, procedentes de la Comunidad Valenciana, Madrid, País Vasco, Aragón, Islas Baleares y Andalucía.

“Creo que el equipo de este año también tiene muchas posibilidades de ganar las olimpiadas nacionales. Son alumnos muy potentes y aplicados, tienen mucha agilidad mental a la hora de resolver problemas, conocen muy bien los escenarios y cuentan con una importante resistencia física”, reconoce el profesor Andrés Rodríguez. “Estoy seguro de que Manuel, Francisco Javier, Pablo y Rafael realizarán un gran trabajo en Calatayud”.

 

Escuela SAMU, escuela sostenible

Escuela SAMU ha estrenado en 2022 un nuevo edificio en sus instalaciones de Gelves (Sevilla) que facilitará la incorporación de nuevas formaciones a la cartera actual. El edificio ha conseguido la calificación energética AA (la máxima calificación existente en edificios energéticamente eficientes y sostenibles) por la Consejería de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades de la Junta de Andalucía.

La Calificación Energética de los Edificios es el mecanismo oficial, tanto a nivel nacional como europeo, para la evaluación y comparación de la eficiencia energética e integración de energías renovables en los edificios. Esta calificación permite asignar a cada edificio de una etiqueta que da información específica sobre su Consumo de Energía y las Emisiones de CO2 que emite anualmente por metro cuadrado, clasificándolo dentro de una escala.

La estructura que se eligió para el nuevo aulario es un sistema Steel Framing, por su rapidez de montaje e incluso un fácil desmontaje entre otras ventajas, y por la posibilidad de disponer de un doble aislamiento que garantice el aislamiento térmico del edificio.

Entre las características de diseño y construcción del nuevo aulario destaca el empleo de materiales y composición de formas, la optimización de todos los recursos disponibles a través de técnicas pasivas (que ha reducido la superficie en contacto con el exterior para disminuir las necesidades de climatización), una orientación correcta de las ventanas para aprovechar o protegerse del sol y la ventilación natural al abrirlas, o el diseño de elementos de sombra que impiden un sobrecalentamiento en verano.

El nuevo aulario modular de 1.027 m2 construidos, dispone de 8 aulas de 60 metros cuadrados, tres de ellas con posibilidad de comunicación mediante el uso combinado de dos de ellas o tres en función de las necesidades de espacios. Se ha elegido un sistema pasivo de altas prestaciones con el objeto de reducir los consumos de energía, aunque también se ha previsto y dejado en previsión la futura instalación de generación de energía eléctrica para consumo propio de energía eléctrica que satisfagan las necesidades de la Escuela SAMU.

El edificio dispone de un vestíbulo que será futuro nexo de unión con una prevista segunda fase y que tiene como objetivo aportar más medidas de sostenibilidad ambiental y ahorro energético al edificio.

SAMU está comprometido con la visión, espíritu y puesta en marcha de la Agenda 2030 y con la voluntad de convertir los ODS en una realidad. Por ello sigue dado pasos firmes, ambiciosos y sostenidos para transformar sustancialmente sus estrategias, hábitos y políticas a largo plazo, para avanzar así hacia las metas de la Agenda, clave inequívoca del éxito propio que lo será por tanto colectivo.

Beatriz Estrada, Área de
Sostenibilidad de SAMU

‘Cargaditos de juguetes’: el último ejercicio total en Escuela SAMU

Día de la Cabalgata de los Reyes Magos en Sevilla. El centro de la ciudad está repleto de gente. El cortejo arranca sin incidentes, con normalidad. Las diferentes carrozas van desfilando y los niños recogen del suelo los caramelos que desde las carrozas lanzan. De repente, se escucha el motor de un coche que va a gran velocidad por una de las calles paralelas por donde transcurre la cabalgata. Sin esperarlo, el vehículo se cuela en el recorrido oficial de la cabalgata y atropella a varias personas.

Un primer equipo de sanitarios (VIR) se traslada hasta el lugar del incidente, y tras ver que la zona es segura gracias al despliegue de la Policía, comienzan a solicitar más recursos sanitarios. Sin embargo, una vez que los diferentes equipos de emergencias se han aproximado hasta el lugar, las personas que han provocado el accidente, al ver que se acercan a su vehículo, salen del mismo y empiezan a disparar de manera indiscriminada. La Policía Nacional vuelve a actuar para intentar detenerlos, pero, en la huida, chocan contra un autobús en el que hay 12 pasajeros, además del conductor. Los terroristas al verse atrapados, comienzan a disparar de nuevo, provocando varias víctimas hasta que la Policía consigue neutralizarlos.

Esto no es el argumento de ninguna serie de ficción, ni un suceso real, afortunadamente. Es el escenario del gran simulacro integral que tuvo lugar el 22 de diciembre en Escuela SAMU, el primero de este curso escolar. En él participaron los alumnos de los diferentes másteres y ciclos de Formación Profesional de Escuela SAMU, además de un destacamento de la Policía Nacional; la Escuela de Maquillaje Mamen Peinado; alumnos de Enfermería de la Universidad de Sevilla, que hicieron de víctimas; y la asociación Asemerpas, especializada en el uso de drones en situaciones de emergencias.

El simulacro Cargaditos de Juguetes, tal como fue denominado, buscaba poner a prueba al alumnado de Escuela SAMU en un hipotético Incidente de Múltiples Víctimas (IMV), tomando como escenario la tradicional e icónica Cabalgata de Reyes; haciendo necesaria la cooperación y coordinación de todos los recursos, tanto materiales como humanos, para manejar la crítica situación de la mejor manera posible.

Según apuntan desde Escuela SAMU, con la realización del simulacro se buscaba desarrollar habilidades y destrezas en situaciones extremas. La gestión del estrés, la fortaleza mental, la seguridad y confianza en sí mismo y en el equipo son capacidades y aspectos que también se desarrollan y entrenan en estos eventos.

Por otro lado, la actuación puede ser un buen reflejo de la que podrían desempeñar los participantes en una situación real. No solo es útil para aprender y detectar puntos críticos en la coordinación y trabajo a realizar sobre el terreno, también para, individualmente, observar y valorar si realmente uno está preparado para afrontar este tipo de situaciones en la vida real, además de identificar los fallos que se deben corregir.

El ejercicio se desarrolló en diferentes zonas exteriores de la escuela, entre las que destacaron la entrada al centro, el parking de visitas, el parking de profesores, el autobús y toda la zona que rodea a las aulas. En estas zonas tuvieron lugar el atentado, la intervención policial y la intervención sanitaria, tanto en el área de rescate como en el triage y posterior traslado de víctimas.

Otras de las zonas utilizadas para este simulacro fueron el aula 4, convertida en Centro de Gestión de Recursos (CGR); el aula 5, donde se instaló el Centro de Mando Avanzado; y la clínica de simulación, que actuó como hospital. En este último punto, un grupo de alumnos del ciclo de TCAE (Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería), junto con algunos estudiantes del Máster de Enfermería en Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria, atendían a las víctimas.

El simulacro no acabó con la neutralización por parte de la Policía de los terroristas tras chocar su vehículo con un autobús. Una de las personas implicadas logra escapar y, a lo largo de todo el ejercicio, continúa actuando y generando nuevas situaciones de crisis.

A este complejo escenario, en el que los alumnos debían poner en práctica todos sus conocimientos y hacer frente a situaciones de estrés máximo, se sumó otro elemento muy real: la lluvia. El mal tiempo no impidió que se celebrara el ejercicio programado, todo lo contrario. Los alumnos deben aprender también a hacer frente a situaciones de crisis y emergencias sea de día o de noche y ante cualquier inclemencia meteorológica, ya sean 40 grados a la sombra o una tormenta de nieve.

A pesar de la pandemia del coronavirus, la dirección de Escuela SAMU está realizando un esfuerzo titánico para ofrecerle a sus estudiantes la mejor formación en emergencias sanitarias y con la misma calidad de siempre. La crítica situación sanitaria que atraviesa el planeta por el Covid-19 hace que la labor formativa de SAMU sea ahora más necesaria que nunca.

“Ofrecemos la calidad de siempre. Nuestra formación no se ha visto resentida en ningún momento a causa de la crisis. Seguimos desarrollando simulacros y ejercicios de alta calidad con la misma periodicidad. Estamos convencidos de que ahora nuestra formación es más necesaria que nunca. Debemos preparar a nuestros alumnos lo mejor posible para actuar en situaciones extremas como la que estamos viviendo”, señalan desde el centro.

Escuela SAMU, desde sus orígenes, prepara a sus alumnos para la actuación en urgencias, emergencias y catástrofes de magnitud considerable. El simulacro es uno de los medios disponibles para entrenar y trabajar bajo presión en una situación compleja y que los profesionales puedan conocerse mejor, aprender cómo actuar con los demás equipos e instituciones, poner en práctica lo aprendido y analizar los errores.

Aprende haciéndolo es el lema que ha caracterizado a Escuela SAMU desde sus inicios a finales de los 80 y que sigue vigente hoy más que nunca a pesar de las limitaciones provocadas por la pandemia de coronavirus. Al igual que todo SAMU, Escuela SAMU quiere ser sinónimo de calidad, en este caso, aplicada a la formación de profesionales en activo y de futuros profesionales sanitarios y de las emergencias, siempre a través de la práctica y la experiencia como base formativa.

Thomas Couyotopoulo, director de Escuela SAMU: “La muerte de mi hermano me hizo replantearme mi vida”

Escuela SAMU cuenta desde octubre con un nuevo director, Thomas Couyotopoulo (Lyon, Francia, 1980), hasta entonces subdirector del centro. Procede del mundo de la competición del automovilismo, pero en 2015 decidió dar un giro radical a su vida y sumergirse en el sector de las emergencias

—Enhorabuena por su nombramiento como nuevo director de Escuela SAMU. ¿Se esperaba este ascenso?
—Reconozco que me sorprendió. Juan González de Escalada, miembro de la familia fundadora de SAMU, ha sido director de Escuela SAMU desde 2012, cuando se decidió dar un gran salto de calidad al ofertar los ciclos de Formación Profesional y trasladar el proyecto a Gelves, dando lugar a lo que hoy es la Escuela. Me alegro mucho de que hayan confiado en mí para este puesto. Haré todo lo posible para que Escuela SAMU siga creciendo.

—¿Qué significa para usted ser director de Escuela SAMU?
—Para mí, ser director de Escuela SAMU es, sobre todo, asumir la responsabilidad de estar al frente de un centro formativo especial, diferente, donde se apuesta por la calidad de la enseñanza y con una metodología excepcional que permite formar a grandes profesionales. Es también asumir el peso y la responsabilidad de un legado de 40 años de una entidad, SAMU, que ha demostrado con creces sus valores y su buen hacer, y que ha formado a miles de profesionales del sector de las emergencias, teniendo como principal referencia a nuestro jefe, el doctor Carlos Álvarez Leiva.

—¿Cómo afronta esta nueva etapa?
—Con ilusión, energía y ganas, algo muy necesario, pues las semanas aquí son intensas y duras. Estamos trabajando en la implantación de nuevos ciclos de FP y, en los últimos meses, hemos estado inmersos en las obras de un nuevo edificio de aulas y en su equipamiento, proyecto en el cual me he volcado mucho. Por otro lado, me he fijado objetivos de innovación y sostenibilidad, y también tengo la responsabilidad de que la escuela sea viable a nivel económico y así poder seguir ofreciendo formación de calidad. El mercado es cada vez más competitivo en este sector y tenemos que elevar y mejorar nuestro nivel para poder seguir apostando por la calidad. Como ve, me enfrento a mi nuevo cargo con mucha carga de trabajo pero con ilusión.

—Su trayectoria en Escuela SAMU está siendo fulgurante. En septiembre de 2015 entró como alumno en Escuela SAMU y seis años después ya es director.
—Es cierto que entré en esta escuela como alumno, pero yo ya tenía una carrera profesional y una experiencia previa de 15 años en otro sector y en un puesto de dirección. Tenía mucha inquietud por formarme en la rama de las emergencias sanitarias. SAMU me ha aportado muchos conocimientos y experiencias tanto a nivel profesional como personal. Tras formarme, tuve la oportunidad de trabajar en SAMU en el traslado de pacientes críticos y en varios dispositivos sanitarios. Conozco la entidad desde abajo y creo que eso es muy importante a la hora de asumir un cargo de dirección y gestión.

—¿Qué recuerda de su etapa como alumno de Técnico en Emergencias Sanitarias?
—La experiencia como alumno fue muy positiva. Aún no había dejado mi profesión anterior, por lo que fui alternando mi trabajo como team manager en campeonatos de Fórmula 2 (F2) con las clases en Escuela SAMU. Fueron dos años muy intensos porque quería sacar un buen expediente y aprovechar al máximo el tiempo. En Escuela SAMU no solo se transmiten conocimientos, también valores y te ponen frente a situaciones muy cercanas a la realidad. Es un centro único. Aprendí muchísimo de profesores como Pablo Simón, Miguel Ruíz y todos los docentes de esta promoción que se volcaban para enseñarnos lo que habían aprendido en el máster.

—Llama la atención que el director de una escuela de emergencias como ésta sea un ingeniero del sector de la automoción y la competición deportiva. 
—Creo que una persona no tiene por qué dedicarse toda su vida a una misma profesión. Puede hacerlo, pero no es una obligación. Creo que es muy enriquecedor tocar varios palos. Yo me dediqué muchos años a lo mismo de una forma muy intensa. Llegué a muy alto nivel y no me arrepiento de lo vivido pero no quería dedicarle toda mi vida a ese sector. Tenía unos retos muy exigentes, aunque no lo dejé por eso. Quería trabajar en un sector con valores más altruista, como es ayudar al prójimo, que en algo que se basa en dar vueltas a 300 kilómetros por hora en un circuito. Esto, a nivel tecnológico y deportivo, es muy interesante, pero no deja de ser un espectáculo y no salva vidas. Es un cambio que sorprende mucho a la gente, pero yo tengo claro de dónde vengo y por qué he hecho este cambio. No sé dónde estaré dentro de 15 años.

—¿Qué le empujó a dar este cambio de profesión?
—El sector de las emergencias siempre me había atraído. Había realizado varios cursos dentro de este ámbito, pero mi trabajo en la competición me tenía cautivo al 200% y no pude dar el salto antes. Pero en 2013 ocurrió algo que me hizo decidirme finalmente por dar el salto y apostar por el cambio: el fallecimiento de mi hermano pequeño en un accidente de tráfico. Aquello me hizo replantearme muchas cosas en mi vida y muchas prioridades. Fue el empujón que necesitaba para dejar un empleo que tenía garantizado y que estaba bien remunerado por algo nuevo para mí pero que esperaba que me fuera a aportar muchas cosas buenas.

—¿Cómo es su relación con el anterior director, Juan González de Escalada, ahora director del área de Emergencias de SAMU? ¿ Qué destacaría de él?
—Nuestra relación es buena, me llevo muy bien con él. Juan es una persona muy apreciada, querida y cercana. Es cierto que no somos iguales. Él tiene unas cualidades que yo no tengo, pero creo que nos complementamos muy bien. Yo ya vivo en mis propias carnes el papel de director. Sé que requiere un esfuerzo, tiempo, energía y voluntad, aunque desde fuera no lo parezca. Tenemos que estar para todos todo el tiempo. La escuela no funciona sólo de 8 a 3 de lunes a viernes. Juan lo sabía y lo asumía, y yo hago lo propio ahora. Seguimos en contacto y siempre buscamos un hueco para ponernos al día y apoyarnos.

—¿Qué planes, ideas y nuevos proyectos tiene en mente para la escuela?
—Tengo muchos, pero no quiero desvelarlos todos hasta que no sean una realidad. El objetivo principal es seguir mejorando la calidad de la formación que impartimos: cómo, con quién y para quién. También queremos ampliar el catálogo de titulaciones, algo que ya hemos empezado a hacer con el ciclo de FP de Grado Medio en Técnico en Emergencias y Protección Civil, que ya ha sido autorizado por la Junta de Andalucía, por fin. Además, estamos trabajando en la implantación de varias titulaciones de FP de grado superior de la rama sanitaria para el curso que viene; y hemos planteado otras titulaciones de posgrado diferentes a las tradicionales, como el máster en Emergencias Pediátricas. Por otro lado, estoy convencido de la importancia del uso de la simulación en la formación si está bien planteada. Lo usé y lo desarrollé en el mundo de la competición y lo estamos haciendo ahora en la escuela. Así, hemos implantado varios tipos de simuladores y tengo en mente otros proyectos de realidad virtual que quiero desarrollar con un colaborador externo y creo que puede ser una herramienta muy potente para la formación en la escuela. Pero cuando tengamos la herramienta en marcha, lo anunciaremos. La gente que nos conoce sabe que la escuela avanza y no para y se adapta a los retos que surgen. Intento siempre escuchar a mi equipo para adelantarnos a las necesidades y retos de nuestros profesionales y alumnos.

—¿Qué cree que puede aportar a Escuela SAMU como director?
—Creo que quizás el elemento que más me diferencia del resto de mis compañeros es mi trayectoria en competición. Allí aprendí que no importa lo bien que haga mi trabajo si el equipo con el que compito lo hace mejor que yo. La competitividad no es algo que se vea reflejado de forma directa en las emergencias sanitarias, pero creo que la exigencia de cuidar cada detalle, del trabajo en equipo y de la búsqueda de máxima eficiencia en todos los aspectos, por ejemplo, son aspectos importantes y positivos que se pueden extrapolar a otros ámbitos y, en este caso, a las emergencias y la formación. Escuela SAMU compite con otros centros educativos y formativos pero, sobre todo, el reto debe ser con uno mismo para conseguir ser un centro de referencia, por la calidad, ya que el enfoque de la Escuela SAMU nunca se ha centrado en la cantidad. No debemos conformarnos y dejarnos llevar por lo “fácil y cómodo”, sino esforzarnos para mantener e incluso mejorar lo que nos han enseñado.

Thomas Couyotopoulo, nuevo director de Escuela SAMU

Escuela SAMU tiene nuevo director. Thomas Couyotopoulo, hasta ahora subdirector del centro, ha sido nombrado máximo responsable de este centro educativo referente a nivel europeo en formación socionasanitaria. El traspaso oficial de poderes se celebró el 6 de octubre en Gelves (Sevilla) en un acto en el que estuvieron presente Carlos Álvarez Leiva, presidente de Fundación SAMU; Carlos González de Escalada, director general de SAMU; y Juan González de Escalada, director del área de Emergencias de SAMU y director de Escuela SAMU de 2012 a septiembre de 2021, además de otros miembros de la dirección de SAMU, jefes y directores de diferentes áreas de la organización y, por supuesto, docentes, alumnos y exalumnos de la escuela que quisieron acompañar a Couyotopoulo en este acto. También estuvieron invitados varios miembros del Ejército del Aire, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Policía Nacional, colectivos que con asiduidad colaboran con Escuela SAMU en diversos cursos de formación y simulacros.

Tras nueve años al frente de la escuela, Juan González de Escalada deja el cargo para centrarse en sus funciones como director del área de Emergencias de SAMU, departamento del cual depende este centro educativo, por lo que no se desvinculará de él al 100%. “Ha llegado el momento de dar un paso atrás y dejar que otros retomen la iniciativa e impulsen Escuela SAMU a horizontes aún más brillantes. No puedo marcharme sin destacar al equipo de auténtico lujo que he tenido el honor de dirigir. Cristina, Lourdes, Virgi, los equipos de guardería y mantenimiento, a quienes se sumaron después Bea, Thomas… y, por supuesto, un elenco de profesores que es el orgullo de esta escuela. Pero esto no es un adiós. Dejo de ser el director de Escuela SAMU, pero mantengo el puesto como director del área de Emergencias, así que seguiré atento y apoyando las iniciativas de nuestro centro”, pronunció durante su discurso Juan González de Escalada.

Thomas Couyotopoulo coge ahora el relevo, un hombre con una fulgurante carrera dentro de la casa, pues entró hace solo siete años como alumno de la escuela, época en la que ya destacó de forma notable, tal como reconoce Juan González de Escalada: “Thomas fue un alumno modelo desde el primer día, aunque ya era una persona muy brillante antes de entrar en la escuela. Cuando lo conocí, Thomas era una persona capaz de llevar a un equipo de Fórmula 3.000 (F3) a una competición mundial y ganarla. Yo lo conocí porque él tenía una inquietud y quería hacer un simulador de conducción de ambulancias. Yo lo veía y decía: ‘Sí, me parece muy buena idea, pero no tengo capacidad para justificar semejante inversión en I+D+i’. Él se interesó por nosotros y decidió formarse en esta línea. Es decir, ya era un fuera de serie cuando llegó. De hecho, cuando era alumno ya contamos con él como apoyo logístico en varios cursos. Enseguida destacó”.

“Doy un paso atrás con la total confianza de que mi relevo no es que lo vaya a hacer bien, sino que lo va a hacer mejor que yo”, manifestó González de Escalada durante la celebración del acto. “Thomas ya anda volcando ambulancias por la escuela, así que me quedo tranquilo, pues el compromiso por la calidad docente y la formación multisensorial se mantiene”.

Tras estas palabras, el exdirector le hizo entrega a Couyotopoulo de la mítica estatuilla de El Samuita, seña de la casa, “con el convencimiento de que él encarna perfectamente el espíritu de entrega, disciplina, autoexigencia y saber hacer que se le presupone a un samuita”.

Juan González de Escalada: “Los alumnos me han enseñado a escuchar antes de mandar”

Juan González de Escalada Álvarez (Sevilla, 1975) deja tras nueve años el cargo de director de Escuela SAMU para centrarse en sus funciones como director del área de Emergencias de SAMU. En la última década, esta escuela se ha convertido en un centro de referencia en la formación sociosanitaria a nivel europeo.

—Tras nueve años al frente de Escuela SAMU, ha decidido dar un paso atrás y centrarse en las funciones de director del área de Emergencias de SAMU, cargos que ha logrado compaginar durante un tiempo. ¿Por qué?
—Durante varios meses he compaginado mi cargo como jefe de Emergencias de SAMU y el de director de Escuela SAMU, y podría haber seguido así, pero creo que era de justicia para con el subdirector de la escuela, Thomas Couyotopoulo, y para la propia escuela, dar un paso a atrás y delegar. Thomas era realmente quien llevaba el día a día de lo que ocurría en el centro y debíamos reconocer su trabajo. Y, por otro lado, la Escuela necesitaba que su director estuviera aquí todos los días y, debido a mi otro cargo, debía ausentarme en muchas ocasiones. De repente surgía un viaje a Estados Unidos y estaba fuera 15 días; luego, una misión humanitaria a El Salvador, y me iba un mes…. Yo estaba muy a gusto como director de la escuela y me hubiera quedado, pero hay que hacer las cosas bien. Thomas se lo curra mucho y también creo que es el momento de aportar al proyecto ideas nuevas y él ya lo estaba haciendo. Estoy convencido de que lo va a hacer muy bien.

—¿Le ha dado al nuevo director algún consejo?
—De momento no, y no creo que sea necesario. Yo no le quiero imponer nada. Le puedo dar mi opinión, pero es solo eso, una opinión más. Creo que él merece la oportunidad de crecer en todos los sentidos, si no, me hubiera quedado en el cargo. Mi relación con él ha cambiado en el sentido de que antes le decía lo que quería y ahora le ofrezco lo que puedo conseguir para él y la escuela. Por ejemplo, hoy ha salido la noticia de que habían requisado varias aeronaves vinculadas al narcotráfico. Y le he preguntado: ‘¿Quieres que te consiga algún helicóptero?’. Yo ya no juego de delantero. He pasado al centro del campo y pongo los balones en la punta del pie. Es él el que decide ahora tirar a puerta o no.

—¿Echará de menos Escuela SAMU?
—Ya la echo de menos. Sin la escuela, me siento un poco huérfano. Yo inauguré las instalaciones de Gelves al mismo tiempo que me casaba, solo con un mes de diferencia. Mis hijos nacieron siendo yo director de Escuela SAMU, por lo que para mí este sitio tiene un significado muy especial. Afortunadamente, no es una etapa que se cierra del todo. Escuela SAMU pertenece al área de Emergencias de SAMU, por lo que seguiré viniendo muy a menudo. Si en los últimos meses pasaba el 60% de mi tiempo en la escuela y el 40% en las oficinas de SAMU en la isla de la Cartuja, ahora será al revés.

—Demos un salto en el tiempo y vayamos al principio de esta historia. Usted fue nombrado director de Escuela SAMU en 2012. ¿Qué se encontró cuando llegó a Gelves?
—Esto era un descampado con una caseta de obra, nada más. Las primeras clases en estas nuevas instalaciones se impartieron en lo que hoy son las oficinas. No había nada. Un proyector, algunas mesas y poco más. Todos los esfuerzos se centraban en la puesta en marcha del actual aulario y en lo que entonces era el túnel de emergencias, que hoy es la clínica de simulación.

—Antes de ser usted director, sólo se impartían los cursos de posgrado y algunos específicos. Las clases se daban en la Cartuja, y los simulacros, ¿dónde se realizaban?
—En cualquier descampado que pillásemos. En los alrededores de Base 7, en el Charco de la Pava… Don Carlos Álvarez Leiva siempre decía: “Sería interesante tener un sitio fijo para realizar ejercicios y simulacros, aunque sea un espacio donde podamos tener coches volcados y diferentes escenarios montados y predefinido”. Yo ya insistía entonces en la necesidad de impartir ciclos de Formación Profesional (FP), especialmente el de Técnico de Emergencias Sanitaria (TES), pero don Carlos no lo veía muy claro. Decía que era mucho lío y que era mejor continuar sólo con los másteres y los cursos específicos. Hasta que nos ofrecieron la oportunidad de colaborar con un instituto de Motril en el desarrollo de un ciclo de FP de TES. Y con la excusa del FP, ya sí nos mereció la pena montar una escuela tal como la conocemos hoy.

—Entonces, ¿los ciclos de FP se implantaron siendo usted ya director?
—Sí, la FP la lanzamos entre Cristina Fernández, Lourdes Vázquez y yo. Luego, los diferentes escenarios para las prácticas que constituyen la escuela hoy los fuimos definiéndolos poco a poco. Don Carlos tuvo una parte muy activa en el arranque de la escuela.

—¿Cómo ha evolucionado la escuela en estos casi 10 años?
—La escuela ha madurado mucho en este tiempo en cuanto a la gestión de un centro profesional de FP. Además, se ha adaptado a las necesidades del propio SAMU. La labor de la organización ha girado mucho en los últimos años hacia la integración social y ese giro lo hemos replicado en la escuela a través de un cambio en la oferta educativa.

—¿Qué huella cree que deja tras estos nueve años?
—Pues a mí me gustaría pensar que el equipo humano. Es un equipo que se lleva muy bien, muy comprometido unos con otros y con la casa, que valora mucho la calidad y que se preocupa mucho del alumnado. Siempre me he sentido muy afortunado del equipo de esta escuela. Es un lujazo trabajar con este equipo. Por otro lado, no puedo decirte: “esto de aquí es mío”. Aquí todo lo hemos hecho entre todos y a cada idea le hemos dado mil vueltas. Aunque, quizás, si hay algo que diseñé, hice y después pregunté al equipo qué le parecía fue el circuito 4×4.

—¿Qué referentes ha tenido a la hora de dirigir la escuela?
—Por supuesto a Don Carlos Álvarez Leiva, pero también a esa hornada de profesores de aquellos primeros años, como Javier Carrera, una persona con un magnífico trato con el alumno; José Manuel Pérez Liñán, que en paz descansa, que también tenía una maravillosa conexión con los alumnos que yo no lograba tener; Miguel Ruiz; Pablo Simón. Aquel primer elenco de profesores fue espectacular. Eso no quita que el elenco actual no sea también magnífico. Aprendo muchísimo de Andrés Rodríguez Holst, que sabe de acción humanitaria lo que no hay en los escritos, casi casi como el doctor Álvarez Leiva; o Manuel Ángel Andrade, que tiene una devoción y una entrega total.

—Y de los alumnos, ¿qué ha aprendido?
—Los alumnos me han enseñado muchísimo, sobre todo, a escuchar antes de dar una orden. Recuerdo que mis primeras interacciones con los alumnos, en las que me iba de acampada con ellos, me creía que era don Carlos Álvarez Leiva y daba una orden a la voz de ya. Era muy mandón. Con el tiempo me di cuenta de que me equivocaba. En las encuestas de satisfacción, los alumnos me atizaban y fui identificando cuáles eran mis errores. Creo que en ese sentido he madurado bastante. He aprendido y evolucionado.

—¿Cuál es el origen de la frase “Hoy es un gran día”?
—(Se ríe). Eso viene de una acampada en Sierra Nevada, donde hay jornadas más calamitosas que otras. La primera vez que pronuncié esa frase fue un día en el que necesitaba levantar el ánimo de los alumnos. La tarde anterior nos había nevado durante una caminata. Hacía mucho frío y soplaba fuerte el viento. Además, la calefacción tampoco funcionaba bien en el campamento base. Quise transmitirle al alumnado un pensamiento positivo, que si nos empeñábamos podíamos enderezar un mal día. Y en esa situación de calamidad, me acordé de un anuncio de Renfe de billetes rebajados y que hoy era un gran día, aunque solo fuera por eso. De ahí viene esa mítica frase. Es cierto que don Carlos tiene muchas frases, pero esa es la mía. Creo que transmite un mensaje positivo y que está en la mano de cada uno que hoy sea un gran día.

—Y antes de ser director de la escuela, ¿qué funciones realizaba en SAMU?
—Mi primer trabajo en SAMU fue de camillero en la Expo’92 de Sevilla. Era más un voluntariado que un trabajo. A partir de ahí, empecé a hacer coordinaciones de atención de llamadas de emergencia, que es como hemos empezamos tanto mis hermanos como yo. Luego estuve 11 años en Estados Unidos, estudiando y trabajando, y a mi regresó, en 2008, monté mi propia empresa de informática y de gestión web. Alterné mi negocio con las coordinaciones durante años mientras mi proyecto personal cogía fuerza, aunque nunca terminó de despegar. Luego coordiné algún módulo formativo en los másteres y participaba en la formación de incidentes de riesgo NBQ antes de que me propusieran dirigir la escuela. Para mí era muy fácil involucrarme en SAMU, conocía a todo el mundo.

—¿Qué significa SAMU para usted?
—SAMU siempre ha sido un referente en mi vida, es la empresa familiar. SAMU empezó en 1981, cuando yo tenía 6 años. Mis recuerdos de niño están vinculados siempre a SAMU. Los fines de semana tocaba limpiar las ambulancias allá donde estuviéramos. Cuando había algún dispositivo sanitario en alguna carrera de coches o algo similar, mis hermanos y yo íbamos montados detrás en la ambulancia, íbamos de camilleros, dándole a los botones. Ya de mayorcitos, hicimos nuestro curso de Soporte Vital Básico y trabajamos de camilleros en la Expo’92. Recuerdo haber cubierto varios conciertos. SAMU siempre ha formado parte de mi vida.

Escuela SAMU: Aprender con los cinco sentidos

Un nuevo curso arranca en Escuela SAMU, y lo hace estrenando director. Tras nueve años al frente del mayor complejo europeo en simulación de emergencias, Juan González de Escalada, director del área de Emergencias de SAMU, ha delegado sus funciones como director de Escuela SAMU en Thomas Couyotopoulo, hasta ahora subdirector de este centro de formación sociosanitaria. Escuela SAMU también trabaja en la construcción de un nuevo aulario de 765 metros cuadrados que pretende inaugurar en noviembre.

El relevo oficial en la dirección se realizó el 15 de septiembre, aprovechando el acto de inauguración del curso escolar, que se celebró en el Ayuntamiento de Gelves, como viene siendo habitual en los últimos años. Unos 80 estudiantes de los ciclos de Formación Profesional de Técnico en Emergencias Sanitarias (TES) y Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) participaron en el acto de inauguración de un curso que vuelve a estar marcado por las medidas anticovid.

“Aprovechad al máximo vuestra formación en la Escuela. Apuntaros a todas las acampadas, los simulacros y, si por suerte, entre comillas, surge una misión humanitaria, haced lo imposible para poder participar en ellas. Aquí hay alumnos que ya han participado en dos misiones y aún no han terminado su formación”, manifestó Juan González de Escalada desde la mesa presidencial, en la que también se encontraban Alicia Oliveros Cordones, delegada de Cultura, Salud, Sanidad y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Gelves; Thomas Couyotopoulo, nuevo director de Escuela SAMU; Carmen Soraya Asián Gómez, alumna egresada del ciclo Técnico de Emergencias Sanitarias (TES) de la promoción 2019/2021; y María Soto Prieto, enfermera y docente en Escuela SAMU.

Aprender haciéndolo significa esfuerzo y trabajo, no tener horarios y, a veces, ciertas labores os resultarán ingratas, pero merece la pena. Esto es un aprendizaje vivencial, una formación multisensorial. Es aprender con los cinco sentidos. Estoy seguro de que dentro de dos años, cuando terminéis vuestra formación con nosotros, tendréis el mismo DNI, pero seréis personas diferentes”, continuó Juan González de Escalada. “Ahora doy un paso atrás como director de Escuela SAMU, pero seguiré en contacto como director del área de Emergencias de SAMU, y lo hago con total confianza en mi relevo, alguien que estaba sentado en 2015 como vosotros hasta que se convirtió en un alumno destacado y que, cuatro años después de su graduación, ha sido profesor, subdirector y ahora director de Escuela SAMU”.

Thomas Couyotopoulo, por su parte, agradeció la confianza depositada por González de Escalada en él para dirigir “su escuela”, y advirtió entre bromas a sus compañeros docentes: “Os aviso ya. No llegaré a ser ni la mitad de simpático que Juan, es lo que tiene ser francés”.

El nuevo director aprovechó también esta primera intervención para recordar a todos aquellos “actores y actrices” que trabajan en la sombra y que “asean, cuidan, confortan y dan la mano a los pacientes”. “Muchos de estos actores secundarios fueron alumnos de esta escuela que participaron en los diferentes dispositivos puestos en marcha durante los peores meses de la pandemia del coronavirus y cuyo trabajo fue esencial”, comentó Couyotopoulo. “No esperéis aplausos. Trabajad y estudiad porque os guste y os sintáis realizados con lo que hacéis”.

Carmen Soraya Asián, por otro lado, relató en primera persona su experiencia como alumna estos dos últimos años. “Hoy es vuestro primer día. Aprovechad cada momento al máximo porque cuando menos os lo esperéis, vuestro paso por la Escuela habrá finalizado. No tengáis miedo a equivocaros. Participar activamente, ahora es el momento porque, como siempre dice el profesor Manuel Ángel Andrade, cuando estéis en la calle, estaréis solo. Exprimid al máximo a vuestros instructores”.

Durante este acto de inauguración del curso también se entregaron los diplomas honoríficos a los mejores expedientes del curso 2020-2021, otorgados a Larissa Vieira de Moura Souza y Francisco Javier Baena de Tena, del ciclo de Técnico en Emergencias Sanitarias en la modalidad presencial y semipresencial, respectivamente, además de a Clicia García Aído y Álvaro Gamón del Campo, del ciclo de Técnico Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE).

Este año, debido a la alta demanda, Escuela SAMU ha decidido ofertar un segundo curso del ciclo de FP de Grado Medio en Técnico de Emergencias Sanitarias, ofreciendo así dos cursos en la modalidad presencial y uno semipresencial. Todos ellos arrancaron el 15 de septiembre, al igual que el ciclo de Grado Medio en TCAE. Mientras que en octubre lo harán el Máster en Emergencias Médicas Fundación San Pablo Andalucía CEU y el Máster de Enfermería en Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria. En septiembre también se desarrollaron dos cursos intensivos de Formación Avanzada en Emergencias para Médicos. Éste último curso está suscitando un gran interés y en los últimos cuatro meses ya se han impartido cinco cursos con más de 20 alumnos cada uno.

Pruebas de acceso al Máster de Enfermería

Con respecto al Máster de Enfermería en Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria, una de las grandes señas de identidad de Escuela SAMU, unos 25 enfermeros se presentaron a las pruebas de acceso que se celebraron el 6 de septiembre bajo la coordinación de Andrés Rodríguez Holst.

“El perfil de los aspirantes ha sido muy variado. Había enfermeros recién titulados y otros con varios años de experiencia que han decidido parar y continuar formándose. También había algunos aspirantes cuya intención, en el caso de ser seleccionados, es rechazar los contratos de trabajos que tienen actualmente para hacer el máster”, explica el instructor.

Prueba acceso Máster de Enfermería de Escuela SAMU

Prueba acceso Máster de Enfermería de Escuela SAMU

Estas pruebas de selección están diseñadas para valorar la respuesta actitudinal del aspirante y los conocimientos básicos imprescindibles para cursar un postgrado. Estas se dividen en tres fases: pruebas físicas, un test psicotécnico y una entrevista personal.

Como ya ocurrió el pasado año debido a la pandemia, las pruebas físicas se realizaron en las instalaciones de Escuela SAMU y de forma individualizada. Cada alumno fue citado a una hora distinta desde las ocho de la mañana hasta la una de la tarde. Estas pruebas consistieron en un circuito de ejercicios continuados en el cual el aspirante debía demostrar resistencia física de moderado impacto, además de control del estrés y liderazgo durante todo el recorrido. Para la realización de los diferentes ejercicios se utilizaron los diferentes recursos de la escuela, como el edificio de rescate, el tren, la pista de 4×4, el foso o la piscina. Así, los aspirantes fueron evaluados en una prueba de velocidad (50 metros en 9 segundos en el caso de los hombres y 11, las mujeres), flexiones (hombres, 10; mujeres, 6 ó 10 sobre rodillas); carga de peso muerto (10 kilos en 25 metros); arrastre de peso muerto en pendiente (30 kilos en 5 metros con una pendiente del 55%); natación contracorriente (un minuto) y buceo libre (apnea, 30 segundos).

El circuito arrancaba en el costado oeste del tren. Los participantes salieron de uno en uno cada cinco minutos cargados con una mochila que simulaba un maletín polivalente y debían pasar a través de unos troncos en posición de viga para demostrar equilibrio. Una vez superado, se dirigían al edificio de rescate para entrar por la puerta principal. Una vez en la planta baja, el participante se dirigía hacia la cuarta planta donde debía coger una bala de oxígeno y cargarla hacia el segundo piso, donde tenían que realizar las flexiones y, posteriormente, tres minutos de RCP.

Una vez superado esto, bajaban por la trampilla hacia la primera planta y debían pasar a través de la abertura de un muro para llegar a la escalera, cargando con la bala de oxígeno en todo momento. Subían hacia el cuarto piso para dejar la bala de oxígeno y bajaban hacia la planta baja, donde salían por la ventana posterior más cercana a la piscina. De ahí, se dirigían hacia el rocódromo, donde intentaban cruzar de lado a lado sin pisar el suelo, la mayor distancia posible.

Terminado esto, se dirigían hacia la puerta norte del tren. Cargados con la mochila, los aspirantes debían atravesar el tren que estaba cubierto de humo de simulación y obstáculos, obligando al aspirante a realizar el trayecto a ciegas. Al finalizar, salían del tren y dejaban la mochila en el punto de salida para realizar la prueba de velocidad de 50 metros.

Ya en la pista de 4×4, se llevó a cabo la prueba de liderazgo, donde los aspirantes se enfrentaban a un accidente de tráfico en el que estaba implicado un coche con una mujer y un lactante atrapados, con un fuego activo en la proximidad. El futuro alumno debía dar instrucciones a dos TES y tenía que tomar decisiones bajo presión.

A continuación, se llevaba a cabo la prueba de arrastre. El aspirante se encontraba ante una carga de 30 kilos dentro del foso y debían extraerlo tirando de éste con una cuerda, hasta lograr desplazarla cinco metros. Luego, en una de las aulas se realizaba la prueba de control de estrés. Con el aula a oscuras, una luz estroboscópica, un gálibo y música, el aspirante se encontraba a un muñeco de simulación en el suelo sobre un charco de sangre. Y, por último, en la piscina, se le pedía al enfermero que extrajera a un maniquí de la jaula que estaba en el fondo de la piscina y, posteriormente, que nadara a contracorriente durante un minuto.

Una vez finalizadas las pruebas físicas, al aspirante se le entregaba un cuestionario de personalidad diseñado para proporcionar una evaluación global de la personalidad y tendencias psicopatológicas en adultos, con preguntas de control y escalas clínicas. Las pruebas terminaban por la tarde con una entrevista en la que estaban presenten los miembros de la comisión académica para conocer los intereses y la personalidad de los aspirantes.

Tras la selección de los alumnos, el Máster de Enfermería en Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria comenzará en octubre.

Un nuevo aulario de 765 metros cuadrados

Otra de las grandes novedades de este curso es la apertura de un nuevo aulario en Escuela SAMU de 765 metros cuadrados y que estará disponible en noviembre. Con esta edificación modular y provisional se pretende cubrir las necesidades docentes de la Escuela mientras se espera la concesión de licencia de obra para el edificio definitivo, que cuenta con una acreditación de proyecto Passive House.

El aulario está siendo construido a partir de un sistema Steel Framing, una estructura constituida por perfiles de acero galvanizado de bajo espesor. Se trata de la primera edificación modular y provisional (no fija) de estas características en Sevilla.