El proyecto Triple Zero de SAMU, premiado por la Universidad de Málaga

La Universidad de Málaga celebró del 28 al 30 de marzo Tecnosocial 2022, el primer Foro de Innovación y Nuevas Tecnologías en Servicios Sociales en Andalucía. Representantes de Escuela SAMU acudieron a esta cita en la que participaron profesores relacionados con el trabajo social, los servicios sociales, las ciencias sociales y la ingeniería social; profesionales del sistema público de servicios sociales, empresas, instituciones y entidades de atención a personas mayores, entre otros.
La Universidad reunió a cerca de 2.000 asistentes en torno a un programa de mesas redondas y ponencias a cargo de un centenar de profesionales e investigadores. Además, distintas empresas e instituciones, distribuidas en más de 20 expositores, mostraron los últimos avances tecnológicos en el sector.

Por parte de Escuela SAMU, su director, Thomas Couyotopoulo, fue el encargado de presentar una de las comunicaciones premiadas en este evento y seleccionadas para ser publicadas es un libro de la editorial Thomas Reuters Aranzadi Tecnología y sostenibilidad en Emergencias: Vehículo de Intervención Rápida (VIR). Esta comunicación (en la que han participado María Isabel Álvarez, Thomas Couyotopoulo, Juan González-Escalada y Alejandro Álvarez) versa sobre el proyecto de I+D−i de SAMU Triple Zero, el primer coche eléctrico alimentado por placas solares que SAMU ha incorporado a su dispositivo de emergencias.

Los objetivos específicos de SAMU eran crear un Vehículo de Intervención Rápida (VIR) de cero emisiones; reducir el impacto ecológico de Escuela SAMU, gracias a la instalación de placas fotovoltaicas en su aparcamiento; reducir el impacto ecológico de los vehículos de intervención en emergencias; y reforzar la imagen de marca responsable de SAMU.

Este vehículo, un Renault Twizy 80, se alimenta por placas solares durante el día y se abastece de electricidad proveniente de energías renovables el resto del tiempo. Con 80 kilómetros de autonomía y una velocidad máxima de 100 kilómetros por hora, el equipo de I+D+i de SAMU eligió el modelo Renault Twizy 80 por sus reducidas dimensiones, que confieren a este vehículo una maniobrabilidad excelente, permitiendo mejorar la atención sanitaria en lugares o situaciones de difícil acceso para una ambulancia.

Nueva misión humanitaria: SAMU viaja a la frontera de Rumanía con Ucrania para atender a los refugiados afectados por la invasión de Rusia

Un contingente de voluntarios de SAMU ha partido este miércoles desde Escuela SAMU, en Gelves (Sevilla),  con destino a la frontera de Rumanía con Ucrania, con el objetivo de poner en marcha un dispositivo de atención a los refugiados afectados por la crisis migratoria debido a la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

Concretamente, el contingente, liderado por Borja González de Escalada, vicepresidente de Fundación SAMU, y formado por ocho personas, entre los que se encuentran enfermeros, médicos, técnicos de emergencias sanitarias y educadores sociales, ha partido para Tulcea, Rumanía, un municipio en la frontera con Ucrania.

Los objetivos de la misión serán proporcionar asistencia sanitaria a las personas desplazadas de Ucrania, respondiendo a las necesidades asistenciales generadas por la crisis humanitaria. Se pretende realizar una labor de análisis sobre el terreno y desarrollar capacidad de atención a un mínimo de 100 personas diarias, en una primera fase de reconocimiento y aposentamiento. El contingente permanecerá en la zona hasta finales del mes de marzo, sin que se descarte el envío de un contingente de refuerzo en los próximos días.

La ONU cifra en más de 500.00 el número de personas que han huido de Ucrania. La mayoría de estas personas son mujeres y niños, ya que los hombres entre 18 y 60 años están llamados a combatir en defensa de su país.

A Rumanía han llegado más de 67.000 personas, la mayoría de ellas personas mayores, mujeres y niños. Se trata de una crisis humanitaria que se ve agravada por la Covid-19, en la que buena parte de la población desplazada no tiene acceso a cobertura sanitaria, educación, electricidad o refugio. Además, se prevé un incremento en la oleada de refugiados en los próximos días.

Esta misión se produce después de que el pasado jueves 24 de febrero, SAMU constituyera un gabinete de crisis que ha trabajado de forma intensiva durante los últimos días, hasta que el dispositivo quedara totalmente configurado en la mañana del día de ayer.

Se trata de la segunda misión desarrollada por SAMU en pocos meses en la zona, ya que en noviembre de 2021 la entidad llevó a cabo una misión en la frontera de Polonia con Bielorrusia, para atender las necesidades de la población de Medio Oriente y África que se agolparon en la frontera tratando de entrar a territorio polaco.

La expedición que viaja a la frontera de Rumanía con Ucrania ha partido este miércoles a las 13:00 horas desde la Escuela SAMU de Gelves (Sevilla), donde han sido despedidos por sus familias y diversas autoridades.

En este dispositivo, SAMU volcará toda su experiencia en la gestión de misiones humanitarias. Sólo en el último año, SAMU ha coordinado cuatro misiones humanitarias internacionales en los países de Dominica, El Salvador, Costa Rica y Polonia. De igual modo, durante el periodo más crítico de erupción del volcán de Cumbres Viejas, SAMU desplegó en La Palma un dispositivo de atención a los afectados, y está participando activamente, desde el inicio de la crisis migratoria, en la atención a los menores que llegaron desde Marruecos en mayo de 2021, gestionando actualmente varios de estos centros de atención a los menores.

Asimismo, SAMU viene llevando a cabo desde hace más de treinta años proyectos de carácter humanitario en numerosos lugares del mundo, y desde 2018 cuenta con presencia en Washington DC (EE.UU.) a través de Samu First Response, cuyo objetivo es gestionar centros de menores en el país norteamericano y potenciar misiones internacionales de SAMU.

Despedida contingente de SAMU que viaja a la frontera de Ucrania

Despedida contingente de SAMU que viaja a la frontera de Ucrania

40 aniversario de SAMU: La aventura de una familia

El año 2021 ha sido muy especial en SAMU a pesar de la incertidumbre y las dificultades ocasionadas por la pandemia del Covid-19. Hace 40 años, el coronel médico Carlos Álvarez Leiva tuvo una visión de futuro que convirtió en un proyecto de vida: SAMU. Álvarez Leiva introdujo en España la primera UVI Móvil y, con ella, la medicina prehospitalaria y de emergencias, creando una escuela y una filosofía de trabajo que hoy pervive.

Al lo largo de estos 12 meses, se han ido celebrando pequeños actos conmemorativos, como la publicación de una revista especial de 84 páginas donde se realiza un repaso periodístico a los cuatro decenios de trabajo de SAMU, desde su fundación como empresa de emergencias sanitarias hasta su diversificación hacia los servicios de protección social y su expansión territorial, y la reciente lucha cara a cara contra el Covid-19 en España y más allá de nuestras fronteras.

Otra de las actuaciones llevadas a cabo en esta efeméride ha sido la restauración de la primera UVI-Móvil de marca Volkswagen que el doctor Álvarez Leiva adquirió en Alemania a principios de los 80. SAMU nació en esa ambulancia blanca con franjas naranjas y letras azules. Aquel vehículo aún se conserva y la organización ha querido restaurarlo y exhibirla con motivo de su 40 aniversario.

El 9 de diciembre, esa legendaria y mítica ambulancia volvió a circular. Lo hizo para participar en el homenaje que la familia Álvarez le dedicó al fundador de SAMU (cuyas imágenes acompañan a este reportaje). Hijos y nietos se reunieron primero en un almuerzo familiar y, posteriormente, en las instalaciones de Escuela SAMU, en Gelves (Sevilla), donde se exhibieron dos ambulancias, la primitiva y la actual. En este encuentro también estuvieron presentes dos de los antiguos conductores que estuvieron al volante de aquella primera UVI- Móvil, así como dos técnicos que trabajan actualmente en el servicio de críticos de SAMU.

Hoy, SAMU cuenta con una flota de 18 ambulancias distribuidas entre las bases de Sevilla (Isla de la Cartuja), Málaga, Huelva, Madrid y Tánger (Marruecos).
El progresivo y reciente aumento de los casos de Covid-19 y el alto riesgo a que se produzca una sexta ola a las puertas de la Navidad han obligado a cancelar el principal acto previsto para el 15 de diciembre con motivo del 40 aniversario: un almuerzo en el Hotel Ilunion Alcora, en San Juan de Aznalfarache, al que estaban invitados los primeros trabajadores de la entidad y todas aquellas personas que han hecho posible lo que hoy es SAMU.

El origen de SAMU

Cuando se le pregunta por el origen de SAMU, el doctor Álvarez Leiva recuerda que en 1981 muchas personas morían en accidentes de tráfico al no contar con una asistencia médica en carreteras. Otras morían en sus casas o de camino a los hospitales mientras les trasladaban en aquellos taxis o coches en los que el conductor sacaba un pañuelo blanco por la ventana para indicar a los demás conductores que tenía una emergencia. “Vi que en España no existían uvis móviles ni la medicina hospitalaria. Las ambulancias sólo transportaban al paciente hasta el hospital, no atendían a las víctimas in situ, como sí ocurría en otros países, como en Francia. Me pareció un proyecto interesante implantar ese tipo de medicina en mi país. Empeñé mi familia, mis ahorros y todo mi tiempo, y fui capaz de compaginar mi vida militar con este proyecto personal”, explicaba Álvarez Leiva en una entrevista publicada en Revista SAMU en diciembre de 2020.

A partir de esta fecha, la entidad fue la responsable de la cobertura sanitaria de grandes eventos como la Feria de Sevilla o el Rocío (Plan Romero), además de realizar en Sevilla traslados de pacientes críticos y atender los servicios de emergencias que ocurrían en la calle, trabajo que diez años después comenzó a desempeñar la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES-061).

Uno de los primeros acontecimientos en los que estuvo presente una ambulancia de SAMU fue durante los preparativos y la celebración de la Exposición Universal de Sevilla 92. “Detrás de la primera grúa que entró en ese erial que era entonces la Isla de la Cartuja, que acogió la Expo’92, iba una ambulancia de SAMU. Fuimos los primeros en entrar, y aquí seguimos 40 años después”, recordaba Carlos Álvarez Leiva en otra entrevista con motivo del 25 aniversario de la Expo’92. “Los operarios trabajaban en tres turnos y tenía que haber un dispositivo sanitario siempre con ellos. Durante dos meses estuvimos durmiendo en la ambulancia, pasando muchísimo frío por las noches, porque ahí no había nada construido”.

SAMU fue el encargado también de desarrollar el Plan de Emergencia para la Expo’92. El 061 comenzaba a arrancar y SAMU ya contaba con 10 años de experiencia en el sector.

Antes de la Expo, en 1990, SAMU dio sus primeros pasos en el ámbito de la formación y ese año se impartió la primera edición del Máster de Emergencias Médicas junto con la Universidad de Sevilla, y en 1994, la primera edición del Máster de Enfermería en Atención Hospitalaria, Catástrofes y Acción Humanitaria.

Nueve años después, en 1999, SAMU comenzó a expandirse fuera de Sevilla con la creación del servicio de emergencias de Málaga.

Desde entonces, SAMU no ha hecho más que crecer dentro y fuera de España, especialmente en la última década. La organización cuenta hoy con una plantilla de casi 2.000 trabajadores y presencia en tres países (España, Marruecos y Estados Unidos). SAMU y Fundación SAMU tienen activos unos 80 recursos del ámbito de las emergencias, la salud mental, menores y familia, servicios educativos, discapacidad y logística. Además, SAMU ha participado en estos años en 12 misiones humanitarias, once de ellas internacionales, y en 2020 y 2021 ha estado en primera línea en la lucha contra el Covid-19.

“Tras cuatro décadas de andadura, nos hemos convertido en un grupo de amigos con una clara conciencia de servicio a los demás. Ésa es la causa que da sentido a nuestra actividad corporativa. Estamos aquí por los demás porque, como yo le digo a mis hijos: servir es lo más digno”, comentaba recientemente Carlos González de Escalada, director general de SAMU e hijo del fundador de la entidad. “Obsesión por la calidad, valentía, creatividad, austeridad, entereza, ausencia de burocracia, aportar soluciones, espíritu científico, quitar preocupaciones al cliente, cercanía, flexibilidad, respuesta rápida, gestión de la incertidumbre… son actitudes que yo he aprendido de mi padre y que lucen altas en el pabellón de SAMU. Todos las compartimos”.

“La década que empieza va a tener un color especial”, continuaba González de Escalada. “Vamos a apostar de manera muy decidida por dar un impulso internacional a las actividades de nuestra casa. También vamos a constituir un Instituto de Investigación Científica para devolver a la sociedad nuestro saber en un formato de la máxima excelencia. También queremos seguir acompañando a las administraciones que tengan necesidades críticas y, en general, a todos los clientes que saben que siempre estaremos a su lado”. Ahora, a por otros cuarenta años más.

Escuela SAMU: La integración de los drones en el mundo de las emergencias

Escuela SAMU ha sido escenario una vez más de una jornada informativa y práctica sobre el uso de vehículos aéreos no tripulados en situaciones de emergencias, mostrando las capacidades técnicas de las diferentes aeronaves destinadas a dichas actividades, su uso y tecnología, así como la importancia de generar un P.M.A. (Puesto de Mando Avanzado) en determinadas situaciones.

En esta ocasión, la actividad se desarrolló los días 29 y 30 de noviembre dentro del módulo de Planes de Emergencias y Dispositivos de Riesgos Previsibles del segundo curso de Técnico en Emergencias Sanitarias (TES) y en colaboración con Asemerpas (Asociación Seguridad y Emergencias con RPAS), especializada en la organización de jornadas sobre la promoción de drones RPAS (del inglés, Remotely Piloted Aircraft System), para la localización de personas, situaciones de grave riesgo, catástrofes o calamidad pública.

La simulación de un Puesto de Mando Avanzado, su contenido y la comunicación entre equipos de trabajo fueron algunas de las nociones que se impartieron durante estas dos jornadas teórico-prácticas en las que participaron más de treinta alumnos, la mayoría de ellos del segundo curso del ciclo de TES de la modalidad presencial que oferta Escuela SAMU.

La primera jornada se destinó a la parte teórica, donde se hizo especial hincapié en la normativa actual sobre el vuelo de drones, el funcionamiento de estos vehículos y la búsqueda por sectores y rescate de víctimas. Mientras que el segundo día se llevó a cabo un ejercicio práctico en el que se disimuló la búsqueda y rescate de una persona desaparecida.

“Durante el ejercicio práctico, los alumnos se dividieron en 5 grupos de rescate. Cada uno de ellos tenían que localizar a una víctima. Por otro lado, en el aula, se montó un puesto de mando. Los alumnos debían localizar y auxiliar a su víctima, y para ello contaban con la ayuda de un dron, que sobrevolaba la escuela, y que les orientaba sobre sus movimientos y les indicaba dónde estaba la víctima. Una vez localizada, los alumnos debían rescatarla, valorarla y, si fuera necesario, prestarle asistencia sanitaria”, explica María Soto, profesora de Escuela SAMU.

La docente asegura que es la primera vez que Escuela SAMU colabora con Asemerpas y que se realiza un ejercicio de estas características, pero existe vocación de futuro. Prueba de ello es el simulacro integral que tuvo lugar el 22 de diciembre y en el que participaron todos los alumnos de Escuela SAMU, tanto los de los ciclos de Formación Profesional como los estudiantes de los diferentes másteres que se imparten en el centro. En dicho ejercicio también participó Asemerpas.

“Hoy en día, el uso de drones para la búsqueda y rescate de víctimas, así como para transportar de un punto a otro objetos de pequeñas dimensiones en situaciones de emergencias, es algo que está en pleno desarrollo y cada vez coge más fuerza. Los drones están ya integrados en el mundo de las emergencias”, continúa Soto.

Escuela SAMU sí ha colaborado con anterioridad con otras entidades de drones como Aero2mil Escuela de Pilotos, que prestó uno de sus vehículos no tripulados en un simulacro de incidente NBQ. Asimismo, durante la primavera de 2020, en plena pandemia del Covid-19, Fundación SAMU contó con la colaboración de la empresa onubense Agridronsur en la desinfección interna y externa, a través de una innovadora tecnología basada en el uso de drones, del Centro Deportivo Rochelambert, uno de los recursos habilitados por el Ayuntamiento de Sevilla para la atención de colectivos desfavorecidos durante la etapa de confinamiento por el Covid-19.

“En Escuela SAMU estamos convencidos del uso potencial de los drones ante situaciones de urgencias y emergencias. Estos drones o vehículos aéreos no tripulados no sólo son de gran ayuda para la búsqueda y rescate de víctimas. También pueden llegar a proporcionar información crucial, de forma remota, a través de cámaras y otros sensores para detectar gases, temperaturas corporales o de otra índole, y agentes radiactivos, biológicos y químicos (NBQ), incluso antes de que comience la actuación de los intervinientes en un incidente”, apuntan desde el centro educativo. “Estos drones son sin duda una gran herramienta para prevenir la contaminación de equipos de rescate ante un agente desconocido”.

En esta línea, Escuela SAMU oferta un curso semipresencial de Piloto de Drones en Emergencias dirigido a técnicos, bomberos, personal de protección civil y personal militar del campo de las emergencias.

Escuela SAMU: Curso a medida para gigantes

La multinacional americana Caterpillar, que cuenta con una sede en Málaga, está creando entre sus trabajadores una brigada de emergencia para actuar en caso de incidente y, para ello, ha contado con la colaboración de Escuela SAMU. Así, un grupo de trabajadores del Centro de Demostraciones y Desarrollo de Caterpillar en Málaga se han formado con SAMU en primeros auxilios y gestión de incidentes con múltiples víctimas (IMV) a través de un curso diseñado a medida para ellos.

Las brigadas de emergencia son grupos de trabajadores debidamente organizados, capacitados, entrenados y dotados para prevenir, controlar y reaccionar en situaciones de alto riesgo, emergencia o desastre; y cuya función está orientada a salvaguardar a las personas y los bienes con los que cuenta la compañía. Unas 30 personas forman la brigada de emergencia del centro malagueño. Estos se dividen en tres equipos, uno de evacuación, otro de extinción de fuego y un tercero formado en nociones sanitarias básicas. Es a este tercer grupo, compuesto por 14 personas, al que se le ha impartido un curso profesores de Escuela SAMU, según explica el enfermero Andrés Rodríguez Holst, coordinador y profesor de este curso específico, junto a Thomas Couyotopoulo, director de Escuela SAMU; y la enfermera Erica Williams-Carricaburu.

El curso, de cinco días de duración, se dividía en dos jornadas on line, dos presenciales en las instalaciones de la Escuela en Gelves (Sevilla), y una última jornada presencial en las instalaciones de la empresa en Málaga de más de 105 hectáreas, según detallan en su web. Hay que tener en cuenta que Caterpillar (CAT) es el fabricante más grande del mundo de maquinaria para la construcción y equipos de minería, motores diésel y turbinas industriales de gas.

Dadas las diversas nacionalidades de los trabajadores (Portugal, Alemania, Holanda, Francia y España), el curso se impartió en inglés. “El principal objetivo de este curso era enseñar primeros auxilios a estos trabajadores que no son sanitarios, cómo actuar ante un incidente, qué deben hacer cómo primeros intervinientes en un accidente y cómo comunicarse entre ellos y con el centro de coordinación de emergencias. Estos empleados han aprendido a realizar una reanimación cardiopulmonar, a poner un torniquete, a usar un ambu (unidad de ventilación manual) y a colocar una cánula de Guedel, entre otras cosas”, explica Andrés Rodríguez. “Ninguno de estos trabajadores son sanitarios, por lo que la formación se basaba más en cómo debían organizarse entre ellos, a las víctimas y los espacios; la comunicación entre ellos y el centro de coordinación de emergencias; y cómo gestionar una situación de crisis a la espera de ser evacuados y que lleguen los servicios de emergencias autorizados”.

El curso contó además con dos simulacros, uno de ellos en la Escuela de Gelves, que contó con la participación de los alumnos de primero del ciclo medio de FP en Técnico de Emergencias Sanitarias; y un segundo en las instalaciones de Caterpillar de Málaga, donde se utilizaron maquinarias pesadas y de grandes dimensiones para que el ejercicio fuera lo más realista posible.

Los resultados de las encuestas de satisfacción realizadas a los alumnos y a la dirección de la empresa tras el curso han sido muy positivos, por lo que no se descartan nuevas colaboraciones en un futuro entre ambas entidades.