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La aventura de trabajar con personas con discapacidad intelectual

La aventura de trabajar con personas con discapacidad intelectual

Para trabajar con personas con discapacidad intelectual se necesita formación y desde la Fundación SAMU y otras entidades del sector hacen un llamamiento a la profesionalización. Escuela SAMU te ofrece la oportunidad de prepararte a través de su curso de formación especializada en la atención a personas con discapacidad intelectual y trastornos de conducta en centros específicos dirigidos a auxiliares de enfermería, técnicos de emergencias sanitarias y celadores, así como a alumnos en formación.

Trabajar con este tipo de personas es un reto, una aventura que merece la pena vivir. “Es un trabajo muy difícil porque te llevan al límite de tu paciencia. Ellos demandan mucha atención y están acostumbrados a no tener límites en cualquiera de sus acciones. Sin embargo, cuando se logra una reorientación, es un trabajo muy gratificante, ya que vives junto a ellos su proceso de cambio y evolución”, explica el especialista Rafael Rueda, fisioterapeuta en la Residencia San Sebastián de la Fundación SAMU desde 2011.

La aventura de trabajar con personas con discapacidad intelectual

En el desempeño laboral de los profesionales que trabajan en centros residenciales de personas con discapacidad intelectual, el abordaje de los trastornos de conducta supone uno de los mayores retos tanto a nivel técnico como a nivel humano.

Con este curso de Escuela SAMU, que comienza el 30 de enero y finaliza el 6 de marzo, se adquieren conocimientos sobre discapacidad intelectual, trastornos mentales y trastornos de conducta, y competencias profesionales y personales para el abordaje de los trastornos conductuales, además de herramientas para el trabajo en equipo.

Con él podrás acceder a la bolsa de trabajo de la Fundación SAMU, que cuenta con diversos centros como la Residencia San Sebastián, la Residencia Santa Ana y la Unidad de Estancia Diurna San Lucas, todas ellas en Sevilla, que trata con personas de este perfil.

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Formación de SAMU en SUC Tenerife

Formación de élite en Tenerife

El equipo de SAMU ha vuelto a establecer un hito con la celebración del programa de formación en Atención a Múltiples Víctimas ofrecido en Tenerife a personal del Servicio de Urgencias Canario (SUC). El curso se ha desarrollado en la última semana de noviembre y ha tenido como particularidad el estar destinado directamente a formadores del SUC, especialistas que a su vez se encargarán de formar al resto de equipos de este servicio de urgencias en Tenerife y Gran Canaria.

La expedición de SAMU estuvo liderada por el presidente de Fundación SAMU, Carlos Álvarez Leiva, y contó con la participación de un enfermero instructor y dos Técnicos de Emergencias Sanitarias. Juan González de Escalada, director de Escuela SAMU y uno de los intervinientes en este programa, explica que por parte de SUC participaron seis alumnos entre técnicos, enfermeros y médicos , un equipo con una muy buena base que representan la élite de este servicio de emergencias, y que ahora tendrán la misión de llevar lo aprendido a sus compañeros.

“Hemos abordado las últimas tendencias, como por ejemplo la atención a múltiples víctimas en entornos hostiles, dado el cambio de paradigma que estamos viviendo con la proliferación de misiones en entornos en los que se ha producido un atentado terrorista. Nuestro objetivo es ayudar a estos profesionales a que desarrollen al máximo sus capacidades, sobre la base de nuestra experiencia”, relata el especialista de SAMU.

El programa formativo se ha desarrollado de forma progresiva. Primero, se han organizado sesiones teóricas, a cargo del propio Carlos Álvarez Leiva. En una segunda fase, se han supervisado despliegues de capacidades de los efectivos del SUC con su propio material para su uso y prueba. “En esta fase, el propio personal se ejercita en el montaje de su material, a fin de ofrecerles recomendaciones de mejora y alcanzar la máxima eficiencia”, explica González de Escalada. “Es un acompañamiento”.

En la fase práctica se realizaron simulacros con seis figurantes, en primer lugar, y hasta con 20 figurantes en el ejercicio final, en el que, como es habitual en los procesos formativos de SAMU, se hizo un enorme esfuerzo en la preparación del escenario de acción y en la caracterización de los heridos para que la práctica sea lo más real posible. Este programa formativo también incluye una evaluación final y la emisión de una memoria con recomendaciones.

SAMU mantiene una relación muy cordial desde hace años con el Servicio de Urgencias Canarias (SUC) que ahora se renueva con esta acción. El año pasado, organizó un curso similar para 061 Cantabria, aunque no para formadores.

Lecciones aprendidas en los atentados de Barcelona

El atentado terrorista del 17-A en Barcelona puso a prueba la capacidad de los servicios sanitarios de emergencias, que respondieron con una enorme eficacia y profesionalidad. En unas circunstancias excepcionales, capaz de romper los esquemas de trabajo de equipos especializados en actuar al límite, el dispositivo logró atender a las múltiples víctimas en menos de tres horas y salvar decenas de vidas. Aun así, aquella tarde aciaga estuvo llena de lecciones y aprendizajes, tal y como reconoce la directora del área operativa del Servicio de Emergencias Médicas (SEM) Catalán. La doctora Judit Sánchez Castro, que estuvo al frente del dispositivo, y que compartió su experiencia con los alumnos del Máster en Atención Prehospitalaria, Catástrofes y Acción Humanitaria de SAMU y Universidad de Sevilla.

“El terrorismo está cambiando completamente la forma en la que tenemos que trabajar”, apuntó Sánchez Castro, que reconoció que, en escenarios tan complejos y duros, los profesionales sanitarios tienen que estar preparados no solo para salvar vidas, sino a conseguir perder al menor número de heridos posible: “Surge un conflicto muy duro en el momento en el que no eres capaz de llegar a todo y tienes que priorizar. Es algo para lo que no nos han preparado y que es contrario a nuestro instinto de auxilio”, reflexionó.

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De la actuación del SEM, los estudiantes y profesionales que participaron en esta jornada inaugural del máster en la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad de Sevilla pudieron extraer numerosas conclusiones relevantes. Como ejemplo, la activación inmediata de dos sectores en Emergencias: uno dedicado en exclusiva al atentado; y otro, completamente aislado, dedicado a seguir tomando el pulso a una ciudad en la que aquella tarde se siguieron produciendo emergencias médicas de todo tipo.

El número de recursos sanitarios se igualó al número de víctimas. 59 ambulancias participaron en la operación para atender a 139 heridos con diferentes consideraciones: 13 fallecieron en el acto, 16 estaban graves, 23 presentaban heridas leves y otros 50 resultaron prácticamente ilesos.

La red hospitalaria de alta resolución de la que dispone Barcelona influyó de forma decisiva en el éxito del dispositivo. En las 72 horas posteriores al ataque, que abarcan el periodo en el que se mide la eficacia y la capacidad de respuesta de un dispositivo, únicamente murió una de las víctimas, que llegó al hospital en estado crítico. “¿Qué hubiera ocurrido si el atentado se hubiese producido en otra ciudad con menos medios hospitalarios? Posiblemente estaríamos hablando de otra situación”, observó la directora.

El triaje en Las Ramblas fue de nuevo un punto complejo del dispositivo, debido a la dispersión de heridos a lo largo de más de 500 metros. Éste estuvo a cargo de un Vehículo de Intervención Rápida, que rastreó toda Las Ramblas. A partir de ahí, surgió la cuestión de cómo formar un área sanitaria en un espacio tan grande, “cómo adaptarse a una situación así”. Se estableció el Puesto de Mando Avanzado, en un principio, en Plaza de Cataluña, aunque, dada la dispersión de heridos, acabaron estableciéndose varias áreas sanitarias.

La doctora Sánchez Castro puso el acento en la seguridad de los propios sanitarios como una cuestión sobre la que hay que reflexionar. Admitió que su equipo entró en la “zona caliente” sin garantías de que no hubiera peligro, algo que quedó al descubierto cuando estallaron varios petardos que hicieron pensar en la existencia de uno o varios tiradores activos en el lugar. Hubo que trasladar el mando a El Corte Inglés. “Fue una falsa alarma, de lo contrario posiblemente no estaría aquí dando esta conferencia”, recordó. “Tenemos un procedimiento pero nuestras unidades tienen que adaptarse. No solo hablo de chalecos, cascos… Tenemos nuestro sistema de triaje, incluso en el más básico, pero debemos reflexionar sobre qué hacer en una situación en la que la seguridad no está garantizada. ¿Tal vez debamos mantenernos fuera? Nos han enseñado a cómo atender al crítico, a cómo salvar vidas, pero tal vez llegará un día en el que nos tengamos que mantener al margen porque tenemos que volver a casa”, reflexionó.

Otra de las lecciones cruciales aprendidas del atentado de Barcelona se refiere a la demanda de atención psicológica no solo de los heridos, sino de los damnificados, personas relacionadas con el accidente pero que son demandantes de atención (familiares, amigos, viandantes…), y, por supuesto, al propio personal sanitario que ha participado en el dispositivo, y que al día siguiente tiene que estar preparado para seguir enfrentándose a situaciones de emergencia.

La responsable del Servicio de Emergencias Médicas de Cataluña también se refirió a la trazabilidad de los pacientes como asignatura pendiente, sobre todo ante situaciones en las que la avidez de información por parte de las autoridades políticas es enorme. “Es un punto muy difícil de mejorar, pero cuando te piden información diaria, tres veces al día, de cómo están los pacientes, es complicadísimo. El recuento inicial de fallecidos en Las Ramblas fue una locura. En la zona caliente, un bombero, un médico y un policía tuvieron que hacer un barrido por la propia calle contándolos uno a uno. Es lo que al político le preocupa, porque lo tiene que decir él. La presión es brutal y es una situación complejísima para nosotros, con afectados de muchos países, y en la que no te puedes equivocar”.

Sánchez Casto advirtió que el sistema de emergencias tiene que estar preparado para estos “nuevos escenarios” que plantea el terrorismo. “Se hizo bien, pero nos queda mucho por aprender”, reflexionó, antes de admitir que, a pesar de lo «durísimo» de la experiencia, “no habría querido estar en otro lugar que no fuera allí”.